SALTA (Redacción) – La destitución del presidente Evo Morales por parte de las Fuerzas Armadas, lejos de calmar el ánimo social en Bolivia produjo un incremento en los disturbios. Este domingo por la noche, se registraron saqueos, incendios y ataques a viviendas en diferentes zonas de La Paz, la capital del vecino país. Además, según comentó el ahora expresidente, su domicilio fue asaltado al igual que el de muchos funcionarios.
Toma de la casa de Gobierno
En este sentido, la salida del mandatario boliviano tras el pedido de las Fuerzas Armadas no sirvió para calmar el descontento de la población. Por esto, grupos en apariencia organizados, coparon las calles de varias ciudades como La Paz, El Alto y Cochabamba, y realizaron actos de vandalismo. Uno de los principales objetivos fue la sede de la Gobernación y también fueron violentadas casas de funcionarios del Movimiento al Socialismo.
Sin embargo, el dirigente opositor y alcalde de La Paz, Luis Revilla, denunció por su cuenta de Twitter que «grupos organizados por diputados y candidatos del MAS por la zona sur y El Alto están asaltando las estaciones de @LaPazBUS, del Hospital La Portada y amenazando las casas de las autoridades municipales. Estamos presentando las denuncias penales respectivas».
Orden de detención para Evo
El presidente Morales, por su parte, habló anoche sobre cómo él se vio afectado: «Denuncio ante el mundo y pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció públicamente que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el Estado de Derecho». Así lo expresó por su cuenta de la red social Twitter.
Además, cabe destacar que la denuncia del expresidente de que rige una directiva de detenerlo también fue comunicada por el líder opositor Luis Fernando Camacho. Este último, mediante redes sociales aseguró que «la policía y los militares están buscándolo en el Chapare, lugar que se escondió». Esta noticia se produjo luego de que un jefe policial anunciara que el exmandatario sería aprehendido. Sin embargo, poco después desmintió que existiera una orden.
Por último, frente a este escenario que atraviesa Bolivia, el expresidente Carlos Mesa pidió que intervengan las fuerzas de seguridad. «Ante el ataque de grupos violentos organizados, hago nuevamente un vehemente llamado a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional para que en cumplimiento de su mandato constitucional protejan a la ciudadanía y garanticen la integridad y la vida de las personas», reclamó vía redes sociales.
