Marcos Urtubey - Fuente: Salta 4400

José De Álzaga sobre un recuerdo de Marcos Urtubey

Marcos Urtubey - Fuente: Salta 4400

Compartimos con nuestros lectores una publicación del prestigioso columnista del diario El Intransigente
<a href="https://salta4400.com/argentina/2019/12/04/jose-de-alzaga-sobre-un-recuerdo-de-marcos-urtubey/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-12-04T19:36:21-03:00">diciembre 4, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-12-04T19:36:22-03:00">diciembre 4, 2019</time></a>

Amigo Lector: Sabrán Uds. que como faro de referencia de la Ilustración, entre los abundantes correos que abarrotan mi casilla, uno encuentra perlas dignas de una colección real.

Es el caso de estas fotografías que ilustran cómo con voluntad y un buen maestro –o sea a mí me refiero por esto último- un ser indolente puede llegar a convertirse en un individuo útil a la sociedad. Fijaos en la primera fotografía del por entonces desconocido , Marcos Urtubey, que según la prueba del C14 dataría del año 2013.

En la vista, el ejemplar conservaba aún rasgos cercanos al Australopithecus Afarensis: la mandíbula parabólica, el cerebro en camino de funcionar, la mirada perdida que denuncia la ausencia de inteligencia y una abundante pelambre “etíope-camerunense”, según cataloga la ciencia. El conjunto nos recuerda a Roberto Bobby Alfonso, aquel cantante del grupo de color Boney M (Sólo para memoriosos), eso sí, con móvil en la mano. El cuadro denuncia el ambiente de crianza donde la intelectualidad luce su ausencia.

Pero –y he aquí que me halago-, en la segunda vista, el mismo individuo luego de recuperado y con unos peldaños más de progreso en la escala zoológica, luego de aislado de su hábitat natural y sometido al proceso de culturización proporcionado por mí.

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Amigo Lector: Sabrán Uds. que como faro de referencia de la Ilustración, entre los abundantes correos que abarrotan mi casilla, uno encuentra perlas dignas de una colección real. Es el caso de estas fotografías que ilustran cómo con voluntad y un buen maestro –o sea a mi me refiero por esto último- un ser indolente puede llegar a convertirse en un individuo útil a la sociedad. Fijaos en la primera fotografía del por entonces desconocido , Marcos Urtubey, que según la prueba del C14 dataría del año 2013. En la vista, el ejemplar conservaba aún rasgos cercanos al Australopithecus Afarensis: la mandíbula parabólica, el cerebro en camino de funcionar, la mirada perdida que denuncia la ausencia de inteligencia y una abundante pelambre “etíope-camerunense”, según cataloga la ciencia. El conjunto nos recuerda a Roberto Bobby Alfonso, aquel cantante del grupo de color Boney M (Sólo para memoriosos), eso sí, con movil en la mano. El cuadro denuncia el ambiente de crianza donde la intelectualidad luce su ausencia. Pero –y he aquí que me halago-, en la segunda vista, el mismo individuo luego de recuperado y con unos peldaños más de progreso en la escala zoológica, luego de aislado de su hábitat natural y sometido al proceso de culturización proporcionado por mí. Recio aspecto varonil, gesto adusto, pose de líder con un aura de responsabilidad, todos rasgos no heredados obviamente. ¡Ah, cuánto da uno en el sacerdocio de la pedagogía! No sé, realmente, si debiera incluírseme entre los benefactores de la humanidad, ya que al fin de cuentas, me fuera dado un homínido y hoy os dejo un hombre ilustrado. No es nada, no me lo agradezcáis Juan Manuel , la filantropía está en la esencia de las clases nobles.

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Recio aspecto varonil, gesto adusto, pose de líder con un aura de responsabilidad, todos rasgos no heredados obviamente. ¡Ah, cuánto da uno en el sacerdocio de la pedagogía! No sé, realmente, si debiera incluírseme entre los benefactores de la humanidad, ya que, al fin de cuentas, me fuera dado un homínido y hoy os dejo un hombre ilustrado. No es nada, no me lo agradezcáis Juan Manuel, la filantropía está en la esencia de las clases nobles.