SALTA (Matilde Serra) – El pueblo se ha expresado y desde las urnas brota el mensaje mĂĄs esclarecido que seĂąala el camino por donde el pueblo desea que la polĂtica se encamine. Se trata justamente de eso, de comprender la polĂtica y su conjunciĂłn con el tiempo, de otra manera los simples hablarĂĄn de âvoto castigoâ, de âhartazgoâ, incluso de âfraudeâ, pero no, hay que hablar de nuevas formas del pensamiento social y de mensurar en su justa medida el mensaje del electorado.
Una ecuaciĂłn imposible de comprender para un hombre como Sergio âOsoâ Leavy que llevĂł adelante una campaĂąa basada en un fĂŠrreo voluntarismo, pensando que la provincia era su feudo donde desde hace dĂŠcadas las elecciones se construĂan segĂşn su propio diseĂąo. Tan obtusa fue la visiĂłn de Leavy que subestimĂł al electorado con su juego de dobles candidaturas pensando que la gente acompaĂąarĂa su capricho personal y no pensarĂa en que se jugaba algo mucho mĂĄs grande que un conjunto de cargos.
Otro problema, este de carĂĄcter existencial para Leavy, fue su exacerbada devociĂłn al kirchnerismo y a la figura de Cristina FernĂĄndez en grado de sumisiĂłn antes que de militancia que lo convirtiĂł en un genuflexo con una gestualidad lindante en el âSĂndrome de Estocolmoâ perdiendo la dignidad como peronista y mucho peor aĂşn, como hombre.
No supo aprovechar Leavy la bonanza de una elecciĂłn nacional donde el kirchnerismo apabullĂł a Cambiemos rompiendo el marco de las expectativas que avizoraban las encuestas, mucho menos siquiera considerar quĂŠ ventaja no sĂłlo cuantitativa sino cualitativa le proveĂa aquella enorme diferencia con Cambiemos, porque porcentualmente los valores del triunfo kirchnerista en la naciĂłn se repetĂan en la provincia.
Simplista en su razonamiento y arrastrado en su accionar, Leavy construyĂł en su ideario un escenario precario, tanto que a desprecio del electorado se dispuso a repartir cargos sucesorios para senador, para intendente y aĂşn para ĂŠl mismo, total la distancia al triunfo y a la banda de gobernador era sĂłlo un trĂĄmite.
Imprudente, necio y soberbio, tampoco supo catalizar cuĂĄnto significaba la abrupta suspensiĂłn de la venida de Cristina FernĂĄndez a Salta dejĂĄndolo con la mesa puesta. Su llamada desesperada a Buenos Aires: âÂżY ahora quĂŠ hago con todo lo que gastĂŠ?â, obligando a que Alberto FernĂĄndez viajara a salvarle la situaciĂłn no sirviĂł para llamarlo a la reflexiĂłn y todavĂa se hundiĂł mĂĄs en su reducciĂłn a la servidumbre publicando un twit con lenguaje suplicante. Su expresiĂłn âte esperamos con los ojos hĂşmedosâ provoca vergĂźenza ajena.
Puesto a competir con un deteriorado Miguel Isa, tampoco supo capitalizar cuĂĄnto le aportarĂa acercarlo, porque en mostrarse de brazos abiertos con su competidor le otorgaba talla de lĂder, pero encaramado a su necedad lo segregĂł del acto con Alberto FernĂĄndez y el vicegobernador le marcĂł la cancha cuando quiso haciendo callar a la hinchada con un solo ademĂĄn de mano. Los votos dicen que ese liderazgo era justamente âpara la tribunaâ, en realidad, para âesa tribunaâ nada mĂĄs.
En suma, Sergio Leavy demostrĂł no saber nada de peronismo, o al menos no comprender los cĂłdigos de ese Movimiento que no admite ni a dĂŠbiles ni a ineptos en la dirigencia. El peronismo exige carĂĄcter, formaciĂłn y mando. El âOsoâ ha demostrado que registra mejor en la categorĂa de plantĂgrado que en la de dirigente, y menos aĂşn peronista, porque ni siquiera aprendiĂł la regla bĂĄsica que enseĂąaba el General PerĂłn cuando decĂa que âConducir no es mandar, conducir es persuadir y al hombre siempre es mejor persuadirlo que obligarloâ. Para mĂĄs, Leavy carece tambiĂŠn de esa otra condiciĂłn que seĂąalaba PerĂłn, no tiene âEl Ăłleo sagrado de Samuel dado al nacerâ, es decir, no tiene carisma.
La hora le exigĂa a Sergio Leavy una comprensiĂłn de la realidad y meditar que para el peronismo primero estĂĄ el Movimiento, por Ăşltimo los hombres. Ăl invirtiĂł esa ecuaciĂłn consagrĂĄndose factĂłtum del kirchnerismo en Salta, discerniendo cargos y hasta violentando los tiempos. El resultado estĂĄ a la vista, en la provincia donde el peronismo es mĂĄs una opciĂłn polĂtica una tradiciĂłn y en un momento en que Cambiemos pierde en todo el paĂs, Leavy logrĂł que el peronismo quede seriamente herido.
Y en apenas treinta dĂas esa herida serĂĄ muy difĂcil de restaĂąar.