SALTA (Redacción) – En el marco de la campaƱa para prevenir casos de coronavirus, esta maƱana se produjo una situación que indignó a todos los habitantes de la ciudad de Salta. Dejaron en la calle a decenas de jubilados que concurrieron a PAMI. Los adultos mayores debieron esperar a la intemperie que los trabajadores del organismo pudieran atenderlos para efectuar diversos trĆ”mites. En ese marco, varios de los beneficiarios protestaron contra esta modalidad y las extensas demoras a las que los sometieron.
A primera hora de la maƱana, las personas que se acercaron a la sucursal de la PAMI situada en la calle ZuvirĆa encontraron la persiana completamente cerrada. Ante ello, los jubilados formaron un fila en el exterior del local y, con el paso de los minutos, comenzó a extenderse cada vez mĆ”s. Mientras tanto, una sola empleada de la entidad sale constantemente a la calle para conocer quĆ© clase de gestiones buscaba hacer cada persona.
Justamente, uno de los principales motivo del enojo de los beneficiarios es que esta trabajadora ha sido la única que se encargaba de sus trÔmites. AdemÔs, repudiaron que PAMI no se ha permitido el ingreso otras personas al establecimiento. De esta, los agentes les piden los documentos y las identificaciones y efectúan la gestión en el interior del recinto. Una vez completada esta actividad, la mujer regresa al exterior, entrega los certificados y repite el mecanismo.
Quejas de los jubilados
En diÔlogo exclusivo con SALTA4400, una de las beneficiarias alertó sobre la desorganización que se vivió durante la jornada. «Hay un montón de gente que se amontaron en la puerta», afirmó. Asimismo, criticó que PAMI solamente haya dispuesto a una trabajadora para responder ante el público. «No les importa que este la gente amontonada», insistió. AdemÔs, sostuvo que los agentes de seguridad privada que custodiaban el espacio «no actuaban».
Ante ello, otro de los adultos mayores desligó al personal de seguridad de cualquier clase de responsabilidad. Ā«Los de adentro tienen la culpaĀ», enfatizó, al tiempo que la jubilada aseveró: Ā«Nadie hace nadaĀ». Finalmente, la mujer relató que habĆa concurrido a la oficina por un malestar fĆsico: No doy mĆ”s de la muelaĀ». Por Ćŗltimo, continuó sus crĆticas contra PAMI. Ā«Hay una sola empleada con la cantidad de gente que hay. ĀæPor quĆ© no salen a la cola y le dan nĆŗmero a cada uno? AsĆ nosotros nos retiramosĀ», expuso.







