POLÍTICA

Sáenz: “No hay que ser miserable y hacer política con esta pandemia”

SALTA (Redacción) – El gobernador Gustavo Sáenz en pleno trabajo por la pandemia del coronavirus donde tuvo que tomar medidas estrictas y controles rigurosos para evitar la propagación del COVID 19 manifestó que “desde el primer día no paramos”. En la oportunidad, también subrayó que “nos tocó momentos difíciles, pero Dios nos va a ayudar y nos va a acompañar, y tenemos que estar todos juntos trabajando para eso”.

En el mismo sentido, en diálogo con FM 90.1 remarcó que “desde que asumimos venimos recibiendo distintas realidades tan tristes en nuestra provincia y ahora esto, que realmente en la historia pasaron muy pocas veces, tener que llegar y en tres meses hacerse cargo de todo esto es una gran responsabilidad”, continuó Sáenz sosteniendo que “es difícil gobernar, y en crisis es mucho más difícil porque las responsabilidades son mucho más grandes”.

Además, enfatizó: “Está la vida de la gente en cada accionar, en cada decisión, en cada movimiento que uno hace. Tiene esa gran responsabilidad. Nos quedamos muchas veces sin dormir pensando qué eslo mejor y uno ve que los grandes países del mundo todavía no pueden encontrar cuál es la mejor solución a este enemigo invisible que lamentablemente está acechando el mundo. Día a día vamos viendo y vamos tratando de hacer las cosas lo mejor posible”.

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Sistema de Salud colapsado

Por otro lado reconoció que muchas veces se equivoca y tiene que retroceder. Pero resaltó que “estamos peleando contra algo que no conocemos en el mundo. Se nos hace difícil”. Y en este punto el mandatario salteño comparó que “si en el primer mundo están pasando lo que están pasando, nosotros, que asumimos con un sistema de salud colapsado, que lo veníamos manifestando siempre, peor es lo que nos toca vivir”, aseveró.

Finalmente, indicó que “muchas veces uno trata de no bajar los brazos, pero la verdad que lo que nos ha tocado es difícil. La gente tenía que decidir si yo me hacía cargo del destino de la casa grande o de la casa chica. Me tocó la casa grande y me tocó en el peor momento y en las situaciones más difíciles, pero con mucha fuerza, pidiéndole a Dios que me ilumine el camino, al Señor y a la Virgen del Milagro que nos acompañen”.

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