Gral. Julio Argentino Roca

El Gral. Julio Argentino Roca fue Presidente de la República desde 1880 a 1886
<a href="https://salta4400.com/cultura/personajes-de-salta/2019/03/26/gral-julio-argentino-roca/" rel="bookmark"><time class="entry-date published updated" datetime="2019-03-26T18:26:29-03:00">marzo 26, 2019</time></a>

SALTA (Ricardo Martinez Castro) – Julio Argentino Roca, nació en la vecina provincia de Tucumán, el 17 de julio de 1843. Fueron sus padres, el Coronel-Guerrero de la Independencia-el Coronel don José Segundo Roca, y doña Agustina Paz, de tradicionales familias tucumanas. Lo hizo en la propiedad rural de su padre, la “Estancia El Vizcacheral, y a partir de 1849 hasta 1855 concurrió, a la escuela franciscana de San Miguel de Tucumán. 

Estudió ulteriormente en el Colegio de Concepción del Uruguay, pero siguió la carrera militar simultáneamente.

Fue el quinto hijo varón de una prole de ocho, de los cuales siete fueron varones. En el año 1859, era ya Alférez, y se incorporó en 1859 como voluntario a los ejércitos de la Confederación. Sirvió primeramente, en ese grado, en la brigada de artillería “7 de Octubre” del Regimiento de línea de Entre Ríos. Participó de hechos guerreros entre Buenos aires y la Confederación Argentina entre 1859 y 1861, y de la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay entre 1865 y 1870. Peleó en 1859 como voluntario del Ejército de la Confederación en la batalla de Cepeda, para volver al colegio, que dejaría en el año 1861, para combatir con Urquiza en Pavón. Fue luego de esto, secretario de su tío don Marcos Paz, en la misión a las provincias del norte y posteriormente ingresó como teniente en el regimiento 6 de infantería. Participó asimismo en algunas acciones contra el Chacho Peñaloza en La Rioja y en Córdoba. Pasó luego a la frontera de San Luis, y estando en Fuerte Diamante, se desató la Guerra contra el Paraguay y marchó entonces al teatro de operaciones. Corría el año 1866. Se desempeñó con valor en el tan sangriento asalto a Curupaití y luego de ascender al grado de Mayor, acompañó a Wenceslao Paunero en la campaña que emprendiera en contra de las montoneras, en Cuyo y en el oeste. 

En 1868 era ya Teniente Coronel y en 1870 se batió contra López Jordán y su rebelión federalista. Su participación en este hecho fue valerosa, pues tomó a fuerza de bayonetas las baterías jordanistas en la batalla de Ñaembé. Corría ya el año 1871. Este hecho le valió para su ascenso a Coronel en el campo de batalla. Cuando terminó la Revolución mitrista contra el gobierno nacional, ocurrida en 1874, alcanzó el grado de General, venciendo al General Arredondo, partidario de Mitre en la batalla de Santa Rosa. Ya para entonces tenía predicamento nacional, y al ser nombrado luego Comandante General de las fronteras de San Luis y Mendoza fue partidario de avanzar directamente sobre los reductos indígenas de la Pampa. Esta posición se contradecía con la postura del Ministro de Guerra Adolfo Alsina que prefería la estrategia de las trincheras. En el año 1878, al morir Alsina, el Presidente Nicolás Avellaneda le nombró Ministro en su reemplazo. Presentó en aquel tiempo su proyecto al Congreso de la Nación, el 14 de agosto de 1878, para iniciar una guerra ofensiva contra los indígenas que poblaban la Patagonia., cuyo objetivo básico era el de ampliar las fronteras el país.

Estando en este Ministerio, las condiciones le fueron favorables para llevar a cabo con éxito lo que se denominó “La Campaña del Desierto, o la Conquista del Desierto”, mediante la cual se incorporaron a la soberanía nacional quince mil leguas cuadradas de territorio. 

La denominación de Conquista del Desierto, obedece a dos motivaciones. Una de ellas es que la Patagonia era una región desabitada por la rigurosidad de su clima seco. La otra era que el gobierno nacional consideraba que era realmente un desierto al no estar habitada por hombres de raza blanca, pues los indígenas que la poblaban, eran considerados poco menos que animales; en consecuencia, para las autoridades del momento, esta zona era realmente un desierto.

La región estaba habitada por indios tehuelches que, paulatinamente fueron asimilados por los mapuches provenientes de Chile. Estos, conformando malones, hacían frecuentes incursiones a las estancias vecinas, robando ganados que posteriormente los vendían en Chile, sustrayendo a la vez, mujeres que eran luego sus concubinas. La justificación de la ley para conquistar el desierto era que la presencia del indio impedía el acceso al inmigrante que quería trabajar en esas tierras.

Otro de los motivos para llevar a acabo esta guerra, era que el presidente Nicolás Avellaneda temía que Chile, luego de la guerra del Pacífico, que le había permitido incorporar valiosos territorios, había emprendido la conquista al sur del río Bío-Bío, frontera natural entre los dominios del Imperio Español y los Mapuches. Chile llamó a esta campaña “pacificación de la Araucaria”.

Roca partió al mando de un ejército moderno y bien pertrechado, provocando la muerte de más de mil indígenas, y las tribus sobrevivientes fueron confinadas a las regiones más periféricas. Unos 10.000 aborígenes fueron tomados prisioneros y unos tres mil partieron a Buenos Aires, donde fueron separados por sexos. Los hombres fueron llevados prisioneros a la isla de Martín García y las mujeres ubicadas como sirvientas en distintos puntos de la ciudad. Posteriormente los hombres murieron en su mayoría a los pocos años de su reclusión. Lo que ocurriera con las tierras y la forma en que se llevó a cabo esta guerra, y el aprovechamiento de sus tierras, es motivo de múltiples debates que subsisten hasta hoy en día, siendo esto motivo largas consideraciones.

En el año 1880 su candidatura a Presidente de la Nación, fue cuestionada por don Carlos Tejedor que, luego de sofocada permitió la solución de la cuestión de la Capital de la República. Roca finalmente asumió la Presidencia el 12 de octubre de 1880, desempeñándola hasta el año 1886, en que le sucedió el Dr. Miguel Juárez Celman. 

Dentro de su carrera política fue también senador nacional por la capital en 1888-1890, también Presidente de la mencionada Cámara. Fue luego de la presidencia de Juárez Celman Ministro del Interior durante la presidencia de Carlos Pellegrini y nuevamente senador nacional por Tucumán, en los años 1892-1893 y en 1895-1898. Desempeñó la presidencia interina al ser Presidente de ese cuerpo, por enfermedad de su titular José Evaristo Uriburu. La ejerció desde octubre de 1895 a febrero de 1896. En 1898, es elegido por segunda vez Presidente de la República, hasta el año 1904, en que termina su carrera cívica. Produjo una gran modernización del país. Murió en Buenos Aires el 19 de octubre de 1914 y estaba casado con doña Clara Funes.

Los gobiernos de Julio Argentino Roca, como así sus otros cargos, han suscitado polémicas, a favor o en contra. Los vericuetos de su política son también motivo para un trabajo más extenso, lejos de esta síntesis de una nota periodística. Por algo fue apodado “El Zorro”. Al respecto decía en carta a su concuñado Miguel Juárez Celman: “La fuerza de un político está en saber ser león y zorro al mismo tiempo”, y Roca había probado durante sus campañas militares que su persona asociaba esas dos condiciones. Del zorro tenía la prudencia y la astucia. 

La historia está llena de paradojas, como la vida de este provinciano que quizá fuera el gobernante que más hiciera por la grandeza hegemónica de Buenos Aires. 

Ricardo Mena-Martínez Castro